23 de marzo de 2021

La necesidad del Partido Comunista

 


José Luis Gómez Gata

Estamos asistiendo al agravamiento de la crisis del sistema capitalista. Ante la imposibilidad de explotar nuevos mercados, las contradicciones interimperialistas se agudizan  por el control de los mercados y de las fuentes de materias primas existentes. Las Dictaduras del Capital se vuelven hacia sus respectivas clases obreras, incrementando la explotación para elevar la tasa de ganancias fruto de la plusvalía. Eliminan derechos sociales como prestaciones, subsidios o indemnizaciones por despido, reducen las aportaciones a la seguridad social que corresponde a las empresas, pero que en realidad forman parte del salario diferido de los trabajadores, se reducen las distintas pensiones, tanto por enfermedad como de jubilación. Se tiende a la privatización de servicios como la sanidad o la educación, hacer un negocio de estos servicios.

Esto lo han hecho por igual las dos patas de las modernas dictaduras burguesas, la derecha reaccionaria y la socialdemocracia en sus distintas versiones. Por ejemplo en España correspondió a la socialdemocracia las primeras reformas laborales que redujeron prestaciones e indemnizaciones, el aumento de la edad de jubilación a los 67 años o la destrucción del tejido industrial como condición para la entrada en la Unión Europea.

Las condiciones laborales, sociales y de vida de los trabajadores se deterioran rápidamente y las perspectivas para las nuevas generaciones son muy negras.

En estas condiciones, se han producido estallidos sociales mas o menos espontáneos como, por ejemplo en Chile o en Francia. Pero sin ningún tipo de resultados tangibles. La razón es la inexistencia de partidos comunistas en esos países que dirigieran ese descontento hacia un objetivo revolucionario, socialista. Y lo que es mas grave, en esos países y en otros existen partidos llamados “comunistas”, ideológicamente socialdemócratas y completamente integrados en el régimen de dictadura burguesa, lo que desprestigia y devalúa la palabra comunista ante los ojos de los trabajadores que los perciben, con absoluto acierto, como una facción mas del régimen burgués. Todavía no estamos ante una situación similar al desprestigio del nombre de socialdemocracia de los partidos obreros en torno a la I guerra mundial, pero nos vamos aproximando.

La Clase Obrera necesita un Partido Comunista para conseguir su liberación económica y social, también en España.

Un Partido Comunista es un instrumento político, no una secta religiosa ni un club de amigos y para que sea ese instrumento político, para que realmente actúe como vanguardia que dirija a la Clase Obrera al Poder para la construcción del Socialismo debe establecer una serie de prioridades estratégicas y una línea ideológica correcta.

No es el objetivo de este artículo entrar en disquisiciones teóricas del marxismo-leninismo. Establezcamos como premisa que estamos de acuerdo en la línea ideológica teórica general. Centrémonos en los medios y objetivos estratégicos y en la lucha ideológica concreta contra la influencia burguesa en las organizaciones que se reclaman del marxismo-leninismo, la infección de la ideología burguesa que se da manera concreta en nuestra realidad.

Para ello hago una serie de propuestas para la recuperación de la esencia comunista y que pueda servir para aglutinar a los comunistas en torno a un Partido fuerte y, al mismo tiempo, delimitar y diferenciar a la militancia comunista de los oportunistas que infectan y degradan a organizaciones que se reclaman del comunismo.

1.- Recuperar la esencia de clase del Partido de Vanguardia de la Clase Obrera. Es decir, establecer la actividad prioritaria del Partido en el Movimiento Obrero.

En nuestro país los trabajadores están desarmados ideológicamente y organizativamente a raíz del abandono por parte del reformismo del movimiento sindical para centrarse en los cargos públicos de las instituciones del Régimen y en las pantomimas electorales organizadas por este. La reconstrucción del sindicalismo de clase debe ser la prioridad absoluta de un Partido Comunista que realmente lo sea.

Los trabajadores necesitan un sindicato de clase de ámbito estatal, que defienda sus intereses de clase y mediante el cual recuperen la perdida conciencia de clase.  Ante una realidad del “sindicalismo alternativo” dominado por el nacionalismo, el corporativismo y el control de pequeñas organizaciones por parte de elementos pequeño-burgueses que actúan en función de sus intereses económicos personales o de satisfacción de su vanidad y narcisismo y ante el fracaso evidente durante décadas en intentar estructurar a estas organizaciones sindicales, en esencia corporativistas, se hace mas evidente que nunca la necesidad de dirección del Partido Comunista, actuando como vanguardia, en la recuperación del Sindicalismo de Clase.

2.- Lucha contra la infección ideológica burguesa en la organización, que en nuestra realidad concreta está representada principalmente por el posmodernismo en todas sus facetas, es decir desde la asunción de supuestos, inventados e irreales “lenguajes inclusivos” hasta la defensa de formaciones sociales transversales e interclasistas como la de “la mujer” o los “gays”, que no admiten diferenciación de clase. El Partido Comunista es el Partido de la Clase Obrera, nada más y nada menos, para otras cosas están los partidos reformistas y socialdemócratas. Y lo mas grave es que estos oportunistas desprecian tanto la elaboración teórica científica del marxismo en torno a los orígenes sociales de la doble explotación de la mujer trabajadora como por los logros reales de los países que construían y construyen el Socialismo en la liberación real de la mujer trabajadora y su igualdad con el hombre. Logros inimaginables incluso en la mas progresista y avanzada sociedad democrático burguesa. El oportunista abraza estas teorías creadas y difundidas por la burguesía, destinadas a encubrir las contradicciones de clase y la propia lucha de clases y sustituirlas por otras luchas estériles, interclasistas y transversales.

Contra este tumor maligno hay que luchar de manera resuelta y sin complejos hasta su extirpación total.

3.- El antiimperialismo también debe ser una prioridad militante de los comunistas. Especialmente los comunistas que actuamos en el interior del monstruo imperialista tenemos el deber de combatirlo y solidarizarnos con los pueblos que se resisten a su dominio.
 

En esta cuestión es necesario tener muy claro que es el antiimperialismo y no identificarlo con una ideología concreta. Tan antiimperialista es el gobierno popular venezolano, como el progresista sirio  o el retrógrado en muchas cuestiones sociales gobierno iraní. Todos ellos cumplen una función esencial en la lucha contra el imperialismo, lo debilitan, por lo que debemos respaldarlos en su lucha, independientemente de nuestras discrepancias políticas e ideológicas.

En cuanto a la construcción del necesario Frente Antiimperialista, tanto a nivel estatal como internacional, hay que actuar con el máximo tacto político huyendo de cualquier tentación sectaria, burocrática o formalista. Hay que tener en cuenta que aquí deben confluir distintas tendencias ideológicas, desde el reformismo hasta el marxismo-leninismo. Y hay que establecer mecanismos lo más democráticos posibles y la máxima autonomía de las organizaciones de base. Si no, estaremos ante otro fiasco testimonialista mas.

4.- Combatir las tentaciones electoralistas. No se trata de participar en las elecciones organizadas por la burguesía o no, esto es una cuestión táctica que dependerá de las condiciones concretas y siempre que suponga un avance en el proceso de de acumulación de fuerzas en el objetivo del Socialismo. Hay que recuperar el concepto leninista de que la participación del Partido en las elecciones debe ser para denunciar al capitalismo y a su dictadura. Participar en unas elecciones de la misma manera que el resto de las facciones políticas del Régimen, tiene dos efectos negativos: degenerar la esencia del Partido y degradar la imagen de este ante los trabajadores que no lo verán como la fuerza alternativa al sistema capitalista si no como otra facción mas en el circo electoral. Muchos no han aprendido de la actuación de los reformistas que adaptan constantemente sus programas a las exigencias del régimen para poder ser incluidos en sus medios de propaganda y obtener mas votos. Al final, ante la opción de votar al original socialdemócrata o la fotocopia reformista, los trabajadores, desorientados, optan por votar al original. Pierden los votos y degradan la poca organización partidista que tenían. La fuerza de un Partido Comunista no se mide en los resultados electorales de unos comicios absolutamente controlados y manipulados por la burguesía si no por su influencia en el Movimiento Obrero y en los movimientos de masas.

5.- La organización comunista debe cumplir con los preceptos organizativos del Centralismo Democrático, que puede adoptar distintas formas pero que esencialmente debe cumplir con la supeditación de la minoría a la mayoría y de las estructuras inferiores a las superiores.

Es necesaria la disciplina, la “disciplina consciente” que teorizara Lenin. Pero también hay que combatir el autoritarismo, el burocratismo y el formalismo, que lleva a castrar la capacidad de actuación de las organizaciones de base (las células y comités territoriales) paralizando la actividad política de la organización, condenando al Partido al teoricismo estéril y al testimonialismo. Una dirección formalista y burocrática se convierte en una auténtica organizadora de derrotas.

Los llamados “brazos de madera”, lameculos sin criterio propio, con un nivel de formación bajo o simples oportunistas, son una lacra difícil de erradicar. Una dirección oportunista siempre será respaldada por estos elementos, esta dirección se apoyará siempre en ellos y los favorecerá organizativamente frente a militantes y organizaciones que ejercen la necesaria y totalmente revolucionaria crítica. Históricamente este fenómeno ha sido determinante en el proceso de degeneración oportunista de diversos partidos comunistas.

6.- La unidad de los comunistas debe seguir siendo también un objetivo prioritario. Todos somos conscientes de que hay una gran cantidad de comunistas que por distintos motivos no están organizados y que también hay una infinidad de siglas que se reclaman comunistas. En el primer caso, hay una tendencia a la “cibermilitancia” poco productiva y en el segundo, todos los intentos de unidad entre distintas siglas ha resultado un fracaso. Y esto es así porque muchas de esas siglas no puedan considerarse realmente como partidos. Un grupo de 10 o 20 militantes no es en absoluto un partido si no un grupo de amiguetes que coinciden en su individualismo pequeño-burgués. Siglas ampliadas por el megáfono de las redes sociales pero realmente vacías. Sus egos jamás aceptarán la mas mínima disciplina organizativa.

Todos los comunistas tenemos el deber de realizar el máximo esfuerzo en la construcción de ese poderoso instrumento de la Clase Obrera, de la construcción de la Vanguardia política de la Clase Obrera.

Hay que tener muy en cuenta que en ningún partido comunista, ni en ningún colectivo humano, se ha dado ni se puede dar la unanimidad ideológica absoluta. La lucha ideológica es una realidad objetiva dentro de la organización. Hay cuestiones secundarias y otras no tanto que se pueden corregir o revertir mediante esa lucha ideológica. Es una irresponsabilidad abandonar un partido en este caso sin dar la batalla ideológica pero, por lo que nos demuestra la experiencia histórica, también es una pérdida de tiempo seguir en una organización completamente degenerada e irrecuperable.

Este artículo, sencillo y conciso, pero posiblemente incompleto, solo pretende ser una propuesta para el debate entre comunistas, pero no un debate estéril, si no con el objetivo práctico de avanzar en la construcción de un poderoso y eficaz Partido Comunista que aglutine a todos los militantes marxistas-leninistas.
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1 de diciembre de 2020

75 aniversario de la FSM. Video con todas las intervenciones

 

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24 de noviembre de 2020

75 aniversario de la FSM. Intervención de CSU-Extremadura, Quim Boix y Mavrikos

 Intervención de CSU-Extremadura, Quim Boix y Mavrikos con motivo del 75 aniversario de la FSM. En beve publicaremos el video completo con todas las intervenciones de los sindicatos participantes en la video conferencia.


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4 de septiembre de 2020

En solidaridad con Bielorrusia


 

COMUNICADO DEL COMITÉ DEL ESTADO ESPAÑOL DE LA FSM ANTE LOS SUCESOS DE BIELORRUSIA

Nuevamente nos “sorprende” CC.OO con su posicionamiento ante los problemas sindicales, políticos y sociales que acontecen en el mundo. Si ya conocíamos sus posiciones ante Venezuela, Libia, Cuba, Oriente Próximo, etc., la actual dirección, fiel a los principios de la CES y la CSI, y en clara alianza y sintonía con las posiciones de la OTAN y la UE, publicó un comunicado apoyando las posiciones anti-obreras y pro-imperialistas de ambas organizaciones de vanguardia del capitalismo internacional.

Como bien sabe la clase trabajadora y sus organizaciones clasistas, el imperialismo yanqui y europeo, utilizando una vez más la técnica del golpe de estado político-jurídico, consistente en negar el triunfo electoral a cualquier formación o proyecto que no sea el de ellos y en consecuencia elaborar una estrategia de bloqueo interno y externo a gobiernos y organizaciones con veleidades populares, acaba de hacer pública su posición. CC.OO, en la misma línea de Trump y de la liberal Europa, ha denunciado las elecciones celebradas en Bielorrusia en los mismos términos que la UE, es decir, como fraude electoral, represión, pidiendo sanciones de todo tipo contra un país que conserva muchas de las conquistas sociales de la antigua Unión Soviética, en donde no hay oligarcas de ningún tipo y en donde la economía y los derechos sociales gozan de buena salud, estando todos ellos al servicio de la clase obrera y sus intereses. Ese modelo es el que el imperialismo combate y al que se ha sumado CC.OO hace mucho tiempo, desde los años 80 del siglo pasado, como lacayuna opción.

Este Comité estatal de la FSM no juzga gratuitamente, ni a priori, a las organizaciones por sus siglas u origen. Las juzga por lo que hacen, no por lo que dicen, y es por ello, y porque sigue vociferando públicamente sus posiciones de clase, pero también su práctica imperialista, por lo que condenamos a CC.OO como enemiga de los trabajadores, tanto del Estado español como del mundo. Pedimos en nombre de los principios del sindicalismo de clase que la afiliación con posiciones de defensa de la clase obrera abandonen esa organización, que no se preste ningún tipo de apoyo, ni por acción ni por omisión, a quienes han hecho suyos y defienden como conversos las posiciones ideológicas y políticas del enemigo de la clase trabajadora del mundo, que es el Capitalismo, en sus distintas versiones y formas, desde la extrema derecha, a la socialdemocracia-liberal, pasando por el liberalismo y el conservadurismo.

Para aportar más luz a esas ideas, queremos reproducir literalmente gran parte del comunicado emitido por la dirección de CC.OO respecto a los acontecimientos de Bielorrusia.

Dice CC.OO:  “CCOO nos sumamos a la reivindicación que desde la Confederación Europea de Sindicatos (CES) se ha hecho llegar a la Unión Europea para que interponga sanciones a Bielorrusia ante el fraude electoral y la violencia que se están viviendo en el país.
 

Las instituciones democráticas, la sociedad civil independiente y el movimiento sindical son reprimidos constantemente; los derechos y libertades fundamentales de la ciudadanía vulnerados. La constante represión del gobierno Lukashenko ha ido al alza ante la movilización y las huelgas laborales y las protestas contra el fraude electoral. Es urgente la puesta en libertad de todas las personas recluidas en centros de aislamiento o prisiones, desde el 9 de agosto por cuestiones políticas”. Del mismo modo, desde CCOO expresamos nuestra solidaridad y apoyo a la larga lucha por el respeto a los derechos laborales y sindicales y la libertad que está desarrollando el Congreso de Sindicatos Democráticos de Bielorrusia, sindicato independiente."

Indignante el comunicado, dice y pide lo mismo que la OTAN y la UE, los auténticos y genuinos explotadores de la clase obrera de todo del mundo.

La gravedad del comunicado de CC.OO estriba en su sintonía con las posiciones que mantiene en su práctica sindical en aquellas fábricas o colectivos en que las luchas de las plantillas por el mantenimiento o mejora de sus condiciones laborales los enfrentan con las patronales de todo tipo. Ahí CC.OO siempre está en el campo de los empresarios, jugando a apagar todos y cada uno de los conflictos con los empresarios, gestionando el modelo de explotación y cohabitando con él.

Por todo ello, queremos terminar el comunicado pidiendo a las trabajadoras y trabajadores que aún confían en CC.OO que dejen de creer en las propuestas interesadas que hace este sindicato, rompan con él, se organicen en el sindicalismo de clase que la FSM representa para juntos luchar y avanzar en el camino del socialismo.

En el Estado español a 24 de agosto de 2020

Comité estatal de la FSM del Estado español

 

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1 de julio de 2020

Contra el nuevo Pacto Social




ANTE EL NUEVO PACTO SOCIAL FIRMADO POR EL GOBIERNO, LA PATRONAL Y LOS SINDICATOS DE LA CES (CSI).

Comité Estatal de la FSM en España. 

 Lo han vuelto a hacer, han vuelto a pactar contra natura, condenando, una vez más, a la clase trabajadora a ser la pagana de la doble crisis generada por el capitalismo en su fase terminal y agónica y la producida por el coronavirus coyuntural. Este Pacto Social lo repetirán las veces que sean necesarias en tanto en cuanto estén en juego sus intereses económicos, los únicos que les interesan realmente y además los protagonistas de la firma de estos nuevos Pactos Sociales sean los mismos con su mochila de intereses sociales y políticos. Y lo repiten hasta donde y como quieren,   porque pueden, porque no se atisba ninguna fuerza política y social que ponga freno a sus veleidades depredadoras y a su dominio político y social, mientras no unamos a los sindicatos de clase en una gran convocatoria de Huelga General. Por ello el gobierno socialdemócrata-liberal, de la mano de una ministra que es de IU y que contradice todas sus promesas electorales, como  ejecutora de una práctica ya histórica y que tan buenos resultados le ha dado al capitalismo español, ha decidido repetir el mismo método, con iguales o parecidos contenidos y con los mismos protagonistas de siempre, es decir, con presidentes del bipartidismo alternante histórico, léase PSOE y PP y que en la actual situación de pluripartidismo identitario realizan tanto PSOE como Podemos, en el campo socialdemócrata-liberal y formaciones como PP, Ciudadanos y el ultraliberal y protofascista Vox en el campo de la derecha reaccionaria. Todo ello y todos ellos actuando en el mismo papel en clave de comedieta social contra los intereses de la clase obrera.  

Como los heraldos del nuevo Pacto Social ya nos lo venían anunciando, señalando las bondades de éste, no nos coge desprevenidos, pero si indignados, a los pertenecientes a la clase obrera del estado español, que: 1) hablen la lengua que hablen, 2) habiten el territorio que corresponda, 3) tengan las costumbres que tengan y la historia y cultura más específica y rica; saben que las medidas tomadas en este y posteriores acuerdos les van a perjudicar, no en proporción a tales ítems antes nombrados, sino como miembros de la clase obrera única, luchadora por sus intereses, solidaria, internacionalista y democrática que en su concepto más genuino y único es la única defensora de la democracia popular de la clase obrera del estado español. 

Si el nuevo Pacto Social es perverso para la clase obrera del estado español, por lo que significa en sí mismo de ignorancia en la participación de su gestación de todo tipo de instancias sindicales y sociales y si además se hace en su ausencia con alevosía y premeditación en pasillos, estancias dudosas y además se hace con la complicidad, una vez más, de los  denominados por el sistema capitalista “agentes sociales”, entiéndase en este caso CC.OO y UGT, el Pacto Social firmado es espureo y totalmente rechazable. Los sindicatos amarillos, una vez más, ni se han molestado en reunir a sus órganos colectivos de dirección, ni han consultado a sus afiliados (demostrando que funcionan anti democráticamente).

Peo no solo es totalmente rechazable porque implique la asunción de los postulados liberales de la gran patronal y de los sindicatos de la CES, sino que además va a ser una depredación de las finanzas públicas con dos únicos objetivos, los dos corruptos, uno, la burguesía en su conjunto logra salvar y aún mejorar su situación financiera en bastantes casos, aunque se deje algún pelo en la gatera, y dos, los sindicatos del sistema vuelven a tener el papel de bomberos logrando que se amplíe el cobro de los ERTES, quien los cobre, y con ello paliar, coyunturalmente, la miseria y el paro más profundo. Como ha señalado en rueda de prensa la ministra del gobierno “progresista” los trabajadores "Pueden estar hoy un poco más tranquilos”.

El Pacto Social en cifras significa que la Seguridad Social habilita 11.000 millones de euros para costear el ahorro de cotizaciones para las empresas teóricamente hasta el 30 de septiembre incorporando una cláusula en caso de rebrote de tal bienvenido para sus intereses COVID-19. Otros elementos a tener en cuenta en el acuerdo son la renovación de la prestación por cese de actividad y como complemento otras ayudas para el colectivo de trabajadores autónomos. Lo más significativo, como siempre, es que las condiciones finales del acuerdo incluyen mayores exoneraciones a la patronal. Las empresas, tanto si están en un ERTE parcial por fuerza mayor o por causas “objetivas”, dejarán de pagar entre el 60% y el 40%, según su dimensión, por las cotizaciones de cada trabajador sacado del ERTE. Ahora en junio ese ahorro era de entre el 45% y el 30%. Y en el caso de los trabajadores que continúen en ERTE, la exoneración será de entre el 40% y el 25% hasta septiembre o hasta el levantamiento total del expediente. A los empresarios se les aplicará una exención en las cotizaciones empresariales del 70% en julio, del 60% en agosto y del 35% en septiembre en el caso de empresas con menos de 50 trabajadores. Para las empresas con plantillas mayores, la exoneración de cuotas será del 50% en julio, del 40% en agosto y del 25% en septiembre. Añadiendo a todo ello las trampas que en su aplicación harán los empresarios, para seguir con su costumbre de robar a las capas populares y a la clase obrera.

 Un breve ejercicio de matemáticas, de nivel básico, nos permitirá entender con los datos siguientes y los anteriores quien se está llevando la inmensa mayoría del dinero que se está utilizando en lo que llaman recuperación. Si a los 11.000 millones referentes a los ERTES y su prorroga les sumamos los millones dados en créditos diversos a los empresarios, los 32.000 del Salario mínimo Social, del dinero dado a la Iglesia Católica (13.000 millones), los 60.000 a la banca, que no piensa devolver, los dados al aparato monárquico y los 21.000 que se piensa dar en distintas maneras a la OTAN, tendremos un gasto impresionante de la que casi exclusivamente ha sacado beneficio la burguesía en su conjunto, pero especialmente la gran burguesía.  

No hace falta ser profeta para vaticinar que el veto a las horas extras, la subcontratación y el despido libre que se presentan como grandes conquistas del acuerdo no serán respetadas por los empresarios, volverán a hacer lo mismo de siempre, no respetar la parte de los acuerdos que no les interese, chantajeando a un gobierno chantajeable con el aumento del paro y la crisis económica.

Por ello los Sindicatos con posiciones de clara defensa clase obrera rechazamos con firmeza sindical y social este nuevo Pacto Social, que a imagen y semejanza de los anteriores no va a traer más que pérdida de derechos y aumento de la explotación. Por ello también señalamos que la respuesta a la crisis capitalista no es más capitalismo o sucedáneos, sino una firme y constante lucha unitaria para lograr acabar con la histórica pandemia del capitalismo, nacionalizando los bancos, las grandes compañías de seguros, reindustrializando el país y protegiéndolo de la crisis ecológica y de la marginación de la mujer y las minorías; siendo una República Popular.
 
 En el estado español, a 28 de junio, de 2020

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21 de febrero de 2020

Con los campesinos, con los jornaleros. Contra los terratenientes, contra la UE.


Ante todas esas manifestaciones de “agricultores” angustiados por su situación “precaria”, al “límite de la supervivencia”, desde CSU-Extremadura queremos dejar nuestra posición de clase meridianamente clara.

Estas manifestaciones están organizadas y dirigidas por la oligarquía terrateniente y parasitaria. Esa misma que elimina generalmente cultivos sociales o mecaniza al máximo los que deberían serlo (viñedos, olivares, etc) con el objetivo de reducir al máximo los costes laborales, destruyendo todos los puestos de trabajo posibles.

Son los terratenientes que incumplen la ya precaria legislación laboral para los jornaleros, firmando menos jornadas que las realmente trabajadas y pagando un salario por debajo del acordado en el convenio del campo. Son los que esclavizan a los trabajadores inmigrantes y los condenan a condiciones de vida que harían envidiar a los animales. Los que alardean de sus grandes cortijos y de sus enormes tractores de decenas de millones de pesetas, que pasean de manera indecente en esas manifestaciones.

Estos son los que se llevan el 80% de las subvenciones de la Unión Europea, que legisla para que esto sea así. Son los que han ido acumulando las tierras de los campesinos que no pueden sobrevivir con sus pequeñas explotaciones.

Desgraciadamente, estos campesinos los siguen porque les han hecho creer que sus intereses son los mismos.

Realmente son contrapuestos. Las subvenciones de la abyecta UE a la superficie en vez de a la producción van encaminadas a que sean los terratenientes con grandes superficies poco o nada productivas los que se lleven la casi totalidad de estas. Al final, los campesinos se van arruinando y sus tierras van a parar a esos terratenientes, cada vez con más tierras y cada vez más ricos.

Son ellos y no otros los que sufren la especulación de los precios por parte de las grandes empresas distribuidoras que tienen el poder de fijar los precios a su antojo. Pero eso es el capitalismo, que no tiene absolutamente nada de “libre mercado”.

Desde CSU-Extremadura no podemos en ningún caso apoyar estas manifestaciones y eso desde una posición de clase.


Denunciamos una vez mas el comportamiento oportunista de la socialdemocracia, que se apunta a cualquier cosa que considere que le puede aportar votos.

Apoyamos a los campesinos y exigimos que la totalidad de las subvenciones vayan a ellos. Exigimos que estas sean a la producción y no a la superficie y que no vaya ni un euro de dinero público a terratenientes parásitos y explotadores. También que se facilite la asociación de campesinos para la transformación y comercialización de sus productos.

Exigimos una vigilancia de la inspección de trabajo para que lo pactado en los convenios del campo se cumpla de manera escrupulosa. Es necesario un cambio en la normativa que impida el fraude a la seguridad social en la firma de peonadas.

 

¡Por la Reforma Agraria! ¡Contra la Unión Europea y sus políticas! ¡En defensa de los jornaleros y los campesinos!

 

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5 de febrero de 2020

La situación del campo en España. Una posición de clase



José Luis Gómez


Recientemente hemos asistido a protestas de “agricultores” por la situación en que se encuentra el sector agrícola en España. Las razones de tales protestas son un tanto confusas, aunque parece resaltar como elemento unificador los bajos precios en origen de los productos agrícolas.

No se nos escapa, sin embargo, que el hecho “coincide” de manera sospechosa con el incremento, absolutamente insuficiente, del salario mínimo en 50 euros mensuales. Está claro que la extrema derecha ligada a la oligarquía terrateniente pretende capitalizar el descontento general en el campo y manipular ese descontento en su propio beneficio.

Es totalmente cierto que la mayoría de los precios de los productos agrícolas no se han movido desde hace casi cuatro décadas y que muchos campesinos no sobrevivirían si no fuese por el complemento de las subvenciones. ¿Pero cuales son las causas profundas de este hecho y sus consecuencias?

En primer lugar, tenemos que el precio que paga el consumidor final es de aproximadamente un 600% mayor que el del producto en origen. Esa enorme plusvalía va a parar a los comercializadores intermediarios y a los grandes distribuidores finales. Es decir son los grandes consorcios capitalistas los que, aquí también, se llevan la plusvalía generada por el trabajo de campesinos y jornaleros.

Por otro lado, tenemos que la mayoría de las subvenciones de la PAC van a parar a los más grandes terratenientes y solo una pequeña parte a los campesinos. Pero este hecho, reconocido por todos, tiene una causa concreta, esta ocultada por las fuerzas políticas y los medios de comunicación del Régimen: el cambio de modelo de subvención de la producción a la superficie. Esto tiene una repercusión negativa sobre el campesino que trabaja la tierra y que está obligado a sacarle el máximo provecho a su pequeña explotación, mientras favorece enormemente a grandes terratenientes con grandes extensiones de tierra improductiva o insuficientemente productivas. Esto se hizo de manera consciente y meditada. Expone de una manera rotunda el carácter de clase de la Unión Europea.

Además un gran terrateniente obtiene una mayor rentabilidad proporcional que un campesino. Mientras el primero suele suprimir cultivos sociales, que generan mano de obra, y utiliza maquinaria agrícola de envergadura a la que saca la máxima rentabilidad por la magnitud de las parcelas en las que la usan, el pequeño campesino sí tiene que recurrir a cultivos sociales para poder sobrevivir sus pequeñas parcelas reducen la rentabilidad con respecto a los grandes terratenientes.

Todo esto acelera un proceso lógico del capitalismo en el campo: la acumulación de Capital, es decir, en este caso la acumulación de tierra en cada vez menos manos a costa de la absorción de las pequeñas explotaciones agrícolas. En España han desaparecido cerca de las tres cuartas partes de las pequeñas explotaciones, engullidas por los terratenientes.

Esta es la llamada “economía de mercado” es decir el Capitalismo y su evolución lógica. Reformistas y socialdemócratas hablan de “intervenir y regular el mercado”, una cantinela engañosa repetida e incumplida desde hace muchísimo tiempo, como si esto fuera posible y como si ellos realmente no jugaran el papel de meros administradores de los negocios de terratenientes, oligarcas y grandes consorcios comercializadores y distribuidores.

Es evidente la contradicción de intereses entre campesinos y terratenientes. Sin embargo la llamada “izquierda” no interviene en este sector poniendo de manifiesto esta contradicción y contribuyendo a la organización de los campesinos. Hace mucho que abandonaron la acción en el movimiento campesino, como también lo han hecho en el Movimiento Obrero.

Esto facilita que los sectores políticos mas reaccionarios y fascistas, representantes desde siempre de la rancia oligarquía terrateniente consiga arrastrar a la mayoría de los campesinos hacia sus intereses y su agenda política.

Una de las manifestaciones mas evidentes de la dirección reaccionaria del movimiento de protesta es el rechazo a la subida del Salario Mínimo Interprofesional como si esta tuviera una repercusión determinante en la renta de los campesinos y mucho menos en la de los grandes terratenientes que no utilizan apenas mano de obra. Es la propuesta simplona, falsa y cobarde propia del fascismo, pero que cala en en importantes sectores del campesinado gracias a la inhibición de esa “izquierda” posmoderna, dedicada a perder el tiempo con mamarrachadas que nada tienen que ver con la lucha de clases.

Desde CSU-Extremadura defendemos los legítimos intereses y reivindicaciones del campesinado de nuestro país, pero defendemos en primer lugar los intereses de los obreros del campo, sobreexplotados y sometidos a un régimen de la seguridad social que favorece el fraude por parte de los patronos. No importa que suban o no el SMI, porque en muchos casos no se llega a pagar este salario ni el de los convenios del campo. Tampoco se cotizan ni constan la jornadas reales trabajadas, gracias a un sistema que favorece el fraude a la Seguridad Social.

También el proceso de acumulación de la tierra provoca la destrucción de puestos de trabajo en el campo, por la eliminación de cultivos sociales. Falta de empleo en el campo que es la causa determinante de la despoblación de las zonas rurales.

Frente a esto solo hay una salida y solo una: Reforma Agraria Integral. Una reforma que debe estar necesariamente basada en la nacionalización de los grandes latifundios y su explotación en régimen de cooperativa, la promoción de la asociación de pequeños campesinos, también en cooperativas y la industrialización de las zonas rurales mediante la inversión pública (para los que es necesario la nacionalización de la banca entre otras), empezando por la transformación de la materia prima producida en estas regiones. Todo lo demás son patrañas y engañifas de esos vende humos de la socialdemocracia que lo único que consiguen es reforzar al fascismo en el mundo rural.

Es necesario también trabajar por la salida de nuestro país de ese consorcio de las multinacionales que es la Unión Europea que recrudece la explotación de obreros y campesinos y solo favorece a grandes consorcios, monopolios y multinacionales.

Conseguir este objetivo no será fácil, pero hay que empezar por recuperar la acción militante en el movimiento campesino y en el movimiento obrero, convenciendo en primer lugar a esos militantes honestos que hoy por hoy han sucumbido a los cantos de sirena de la socialdemocracia posmoderna.

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